Larga vida maestro! por: Guillermo Zambrano P.

5Era profundamente conmovedor escucharlo hace apenas semanas parado frente al micrófono mientras se esforzaba por completar frases y palabras en el poniente de su vida.

Quien no lo conocía podia pensar que era un anciano que se topo con el cierre de la semana en una emisora Caraqueña. En realidad eran las ultimas batallas de un guerrero que se fraguo en peleas colosales y se mantuvo firme durante cincuenta años de historia de la radiodifusión Venezolana. Y es que en Venezuela ir en contracorriente en los medios es una pelea titánica. Basta imaginarse como lo era en 1966.

Alfredo sobrevivió todas las modas musicales, resistió todos las embates de las tendencias y soporto todos los recortes presupuestarios que le lanzaron. En un país que se batía entre la changa y la salsa Alfredo siempre encontró la esquina apropiada para mantener viva la movida Rockera en Venezuela. Nos mostró lo mas duro de la música en los 60, 80, 90 y todo lo que va de este siglo.

Contra viento y marea se mantuvo 50 años haciendo daño en el dial. Sin moverse un milímetro de su linea ni desviarse un grado de su objetivo.

Entre muchas cosas que le agradezco esta el regalo de la buena música; de su impecable gusto y su inigualable tono escuche por primera vez bandas como Motley Crue, Iron Maiden y, por supuesto, Motorhead.

Pero entenderlo como un gran descubridor de música es cometer una gran mezquindad; Alfredo fue ademas un personaje integro y congruente con su filosofía ademas de ser un profesional a carta cabal que venia a trabajar en el estado que estuviese para cumplir con su audiencia.

Nunca cambio ni sus Raybans ni de estilo musical, mucho menos presto su voz para otra cosa que el buen Rock N Roll. Si algo se podia apostar en esta vida es que la semana la cerraba el duende Alfredo con sus lentes puestos en la oscura cabina de la 92.9 repartiendo la magia sonora con la que nos cautivo durante 50 años.

Tuve el privilegio de compartir con el en 92.9 y colocarlo como efigie de proa de ese notable galeón de la radiodifusión Venezolana. Cerrar la semana de la primera emisora de la ciudad era el tributo personal que le rendía por inculcarme la pasión por el Rock N Roll y el respeto por la radio.

Alfredo era un modelo de los que ya no ensamblan; perseverante, irreductible y honesto. Uno de los tesoros que me dejo era poder pedirle la bendición; me moría del orgullo cada vez que me decía “Dios lo bendiga”

Hoy la galaxia lo llamo y hacia allá partió para convertirse en una de las estrellas que nos guiaran hasta un nuevo amanecer.

Larga vida maestro !

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